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EXO-DOS DEL PUEBLO ORIENTAL


Lo que sigue fue publicado en el Diario "El País" (Montevideo, Uruguay)
Por Carlos MAGGI

En su columna "EL PRODUCTO CULTO INTERNO"
Domingo 27 de marzo de 1994 – Pag. 7

La verdadera historia de José Artigas

Entusiasmo fácil de las décadas entusiastas. La publicidad de la historia patria concentró sus luces sobre el "Exodo del Pueblo Oriental" y cargó las tintas. Una leyenda un poco apresurada.

¡ "Exodus" ! superproducción en tecnicolor.

De pronto se lee con cuidado y aparecen papeles escritos y el sentido cambia y resulta que: a) no se llamó exodo; b) no fue tan del pueblo; y c) no se dio una sola vez.

EL OTRO NOMBRE.

En 1950, preparando un artículo para "EL PAIS", leí en las memorias de don Carlos Anaya, que los paisanos le llamaban a esa fuga masiva: "La Redota". Clemente Fregeiro, le había inventado el toque bíblico: una metáfora inteligente; comparó a los orientales del Uruguay con el pueblo de Israel, cuando huye de Egipto, guiado por Moisés.

Puse pues, la palabrita nueva en el título de mi trabajo: "La Redota"; y expliqué el porque en un recuadro. Y no pasó nada. Cuarenta años después del "Artigas" de "El País" [*], buscando documentos sobre la vida del Caciquillo, encontré sin buscarla, la segunda prueba.

[*] ARTIGAS – Estudios publicados en "EL PAIS" como homenaje al Jefe de los Orientales en el centenario de su muerte – Colombino Hnos. S.A. Montevideo, 1951.-

Me di cuenta entonces que nadie, tampoco yo, había confirmado ni discutido el nombre propuesto.

En la página 118 del tomo XII del Archivo Artigas, don Francisco Antonio Bustamante, destacado en Porongos, le escribió a Bruno Méndez, en Montevideo: "Al cabo Juan José Osuna, conductor de los presos, por una denuncia que tuve, le embargue un negro y lo puse a disposición del señor comandante don Miguel Quintero".

"Declara el antedicho Osuna, que detuvo al negro, junto con otro, en las inmediaciones de Portugal" (frontera con Brasil) "cuando el ejercito portugués se retiró; y que ese esclavo pertenecía a un individuo del mando de Contusso, en el quilombo" [*]

[*] Si es necesario aclararlo, así se denominaba a los reductos libres de esclavos negros que escapaban, contituyéndose, muchas veces, en verdaderas repúblicas independientes.

( Pero el esclavo en cuestión) "cuando" (los portugueses) "se retiraron, se había presentado" (como voluntario) "al general Artigas y antes había servido al Estado; siguió la derrota de los orientales y hasta la fecha siempre ha continuado en servicio."

"Creo que" (asiste) "un derecho a este esclavo" (tanto) "porque pertenecía a piratas" (como) "por sus continuados servicios. El gobierno dispondrá lo que más tenga a bien."

"Villa de los Porongos, Julio 13 de 1813"

EL PUEBLO HUMILDE.

Cuando de esta campaña huyen los orientales, el 23 de octubre de 1811 (porque el país fue entregado al invasor portugués) pese al desbarajuste de semejante emigración, se mantiene intacta la estructura social; durante la marcha sigue habiendo señores (vecinos establecidos, lo más respetable del país) y pobrerío, peones, gauchos sueltos, esclavos. Por eso, la caravana no resulta tan humilde como se dijo. Es el ruralismo en movimiento que arrastra consigo, la realidad del campo en esa época. El Jefe de los Orientales no intenta cambiar en nada esta organización social, que le llega hecha.

Baste leer el padrón prolijamente levantado, para comprobar que entre las 1.500 familias que emigran, llevan 845 carruajes ¡Más de un vehículo cada dos familias! Hay más de 500 esclavos en un total de 4.031 unidades censadas (contando mayores y menores) es decir; un esclavo cada siete personas. Son los hacendados más distinguidos, con su gente y sus cosas, los que se trasladan; la flor y nata de la ganadería, gente cargada de títulos de propiedad.

Desde octubre a diciembre de 1811, de San José hasta Salto avanzó la caravana, a través de campos infectados de enemigos: portugueses invasores, españolistas resentidos de humillación, indios infieles sin piedad, porteños herederos del poder central, delincuentes comunes.

Y sin embargo no se conocen atentados; ninguna mujer o niño fue emboscado, ni muerto, ni herido ni tomado prisionero.

Es que Fregeiro y los historiadores que después de él usufructuaron el nombre inventado, no pararon atención en "el establecimiento de la alianza", como dice el Pentateuco bíblico (aunque "la alianza" artiguista no haya sido una alianza divina sino profana) Pero bastó esa unión para cambiar la historia del Uruguay, aunque la Historia no la registre, todavía.

Tanta felicidad como tuvo nuestro Exodo, sería inexplicable, si no se supiera que los charrúas fueron la guardia que hizo de escudo a tantas familias, inermes en medio del campo.

Desde un primer momento, Artigas llamó a los indios bravos en su auxilio y desde antes que se moviera la Redota; el Caciquillo, su hijo indio, había bajado desde el desierto hasta Paysandú, para apoyar en las acciones de guerra contra los portugueses.

"Auxiliará usted a la mayor brevedad a mi Caciquillo, dándole orden de partir para los indios bravos, a fin de que éstos nos auxilien con sus brazos en una causa que también es suya…"

"La reunión de los indios bravos es de primera necesidad y yo espero que usted, de cualquier modo, me envíe algún cacique, acompañado de diez o doce indios para que trate conmigo." (Carta de José Artigas a José Ambrosio Carranza, que está en Paysandú, el 2/11/811, cuando hace 23 días que empezó el Exodo y la caravana está a medio camino, llegando a Soriano, a la altura de Porongos, cada vez más cerca de los portugueses, que vienen del norte.) (1)

Doce días después, Artigas está completamente aliviado: "Los indios infieles, abandonando sus tolderías inundan la campaña presentándome sus bravos esfuerzos…" (Carta a Elías Galván)(2)

La tribu perdió en los combates para la defensa de los orientales más del 10% de sus integrantes; otro hecho inexplicable, si no se tiene noticia sobre la juventud de Artigas, integrado al seno de esa tribu.

¿ Dónde podría haber otro criollo que llamara a los infieles y que los indios bravos le obedecieran y viniesen para hacerse matar por él y aún por su gente, dentro de la cual estaban sus peores enemigos, los que financiaban expediciones mortales contra los salvajes?

Es un caso único, en toda la revolución americana. [*]

[*] Ni Bolívar, Ni San Martín, ni aún el "Che" Guevara logró la adhesión indígena.

Hubo sí, levantamientos de indios contra sus opresores, pero no hubo nunca una masiva intervención indígena a favor de un caudillo revolucionario y en contra de todos los demás; y tal es el caso charrúa, en su vinculación con Artigas.

Cuando la Redota llega al norte, las fricciones con los portugueses se hacen inevitables.

"Los robos los cometían" (esos invasores) "a millones y sus crueldades llegaron al extremo de dar tormento a algunos americanos que cayeron en sus manos, asesinando también a otros, quitando la vida a los que salían a carnear las reses precisas para el consumo de este ejercito" – es Artigas quien escribe – "Yo me decidí y el 18 del corriente" (diciembre de 1811) "hice marchar una división de esta arma compuesta por 500 hombres, a la que uní 452 indios…"

Dos días después, en Belén, son destrozados y puestos en fuga los portugueses atrevidos y el sargento Manoel Dos Santos le informa a su superior: "Fui acometido…lanzando sobre nosotros, por el flanco de la derecha, los indios infieles..." (3)

Hacia junio del año siguiente, los portugueses consiguen vengar afrentas. En las costas del Daymán, el coronel Joaquim D´Oliveira sorprende a los charrúas que sirven al Exodo: "hacia las 9 de la noche del día 11, marchó la tropa bajo las órdenes del teniente coronel, y al romper el día comenzó el ataque"

"Duró desde las 6 hasta las 8 de la mañana quedando 60 valerosos indios muertos y 2 o 3 mil yeguas mansas, potros y caballos en nuestro poder, de los cuales ya están reyunados 850; tuvimos algunos inconvenientes insignificantes de los cuales nuestra gente no hizo caso; tuvimos 66 individuos de ambos sexos prisioneros, a saber: 23 mujeres que pidieron misericordia y así nos compadecimos; 22 niños y 23 niñas; [*] se quemaron casi todos los ranchos existentes."

[*] 23 + 22+ 23 suman 68 y no 66.

"Nuestro perjuicio fue considerable…de la relación numero dos verá V:E: el número de los muertos y heridos que tal vez no hubiera sido tan grande a no ser el excesivo calor de nuestra tropa que no tenía idea del valor, la destreza y la desesperación con que pelearon los charrúas."

"Ahora, mi modo de pensar con respecto a los indios, es diferente a lo que se presume vulgarmente."

"Tenía una idea equivocada, por eso no participé personalmente en la acción a pesar de estar tan cerca."

"Las noticias que ahora me dieron quienes pelearon en ese ataque me hicieron cambiar de opinión"

"Según cuentan los soldados más valientes, si los indios hubieran tenido tiempo de llegar a sus caballos, pocos de nosotros hubiéramos escapado de esa batalla" (4)

No deja de ser un grandioso réquiem este último párrafo del jefe enemigo. Sobre todo porque del otro campo no queda reseña alguna de lo sucedido. Silencio épico. No hay segunda versión de este combate: los indios no saben escribir.

EL OTRO EXODO.

Tres años después de la derrota del Daymán, sin que los historiadores presten atención, la historia del éxodo del pueblo oriental se repite, pero de modo más claro: esta vez no son los indios charrúas los que vienen a proteger a las familias desamparadas; son las familias que huyen al desierto y se internan en el territorio de los infieles. Lugares tan salvajes que no están al alcance de los maturrangos del sur ¡Llegan hasta Arerunguá y siguen hasta Mataojo!

Este prodigio no fue nunca percibido por la historia en uso. Para lograr seguridad, los ancianos, las mujeres y los niños corren a protegerse entre los charrúas.

Retirados los portugueses, Artigas, que había abandonado el sitio a principios de 1814, es declarado traidor, por segunda vez.

Entonces, se generaliza la guerra entre porteños centralistas y federales de provincia.

Buenos Aires, cuyas fuerzas entraron en Montevideo, envía un ejercito al norte del Río Negro, para tomar la capital del caudillo, Arerunguá.

El coronel Rafael Hortiguera comunica a sus superiores, (3/10/814): "Las fuerzas de don José Artigas están situadas en Arerunguá y, a retaguardia, en Mataojo, las familias" (5) "El coronel Dorrego, que marcha sobre el cuartel general" (de Artigas) "me avisa en oficio del 28" (de diciembre) "que no encuentra viviente racional alguno en todo el departamento de Colonia y su jurisdicción hasta el Río Negro; todos se han marchado a la sierra" (el desierto) "con sus carretas y familias. Hoy le he ordenado que remita a este cuartel general todas las mujeres que tome con sus carretas…" – es el general Soler quien así describe el segundo éxodo del pueblo oriental. Soler es el jefe porteño que informa a la capital bonaerense, desde esta provincia "conquistada".

A su vez el coronel Dorrego da cuenta de su obediencia: "Artigas me dista 27 leguas y las familias diez leguas a su retaguardia" (6)

"Se tomaron dos carretas con familias". Y más abajo agrega: "Antes de emprender mi marcha, mandé tres sujetos, por distintos rumbos, hasta Arerunguá, quienes contestes volvieron diciendo que no existía persona alguna, pues todos se habían retirado por el camino del Mataojo…dejando un rastro de más de cuatro cuadras de ancho."

" En mi permanencia en el Queguay, fueron tomados por el teniente coronel Vargas, cerca de 300 caballos, 9 carretas cargadas con familias y 34 prisioneros, la mayor parte de ellos armados, todos dependientes de las partidas que se retiraban. Anteriormente se tomaron seis carretas con familias y algunos vecinos, las cuales se quemaron." (7)

Un espía informa al general portugués:

"Artigas recelando un ataque…dio orden al comandante Baltar Ojeda para que se aproximara a nuestra línea con las familias…" (8)

Baltar Ojeda es un famoso vaquero del Lejano Norte, que se vino del sur y peleó desde el principio (estuvo en la batalla de Las Piedras) En Mataojo, Ojeda organizó, con la mayor delicadeza, un verdadero pueblo.

Dorrego dice: "Los portugueses, hasta tiendas han puesto en el Mataojo"

En vísperas de la decisiva batalla de Guayabos, otro informante portugués sopla: "Artigas reunió todas sus fuerzas dispersas y mandó atacar a las de Buenos Aires" (800 o 900 hombres) "por el comandante de división Fructuoso Rivera, que llevó bajo su mando cerca de 1.000"

(Artigas) "mandó que se acercaran a nuestra línea todas las familias que estaban en Mataojo, bajo la dirección de Baltar Ojeda, con orden de presentar un oficio" (una carta a nuestras autoridades) "en el caso de que los acontecimientos no fuesen favorables" (10)

Pero no fue necesario hacer ningún trámite de inmigración. Rivera ganó en Guayabos y Dorrego debió retirarse.

A partir de ese momento, el federalismo fue dueño para siempre de esta parte del mundo (Argentina) y Artigas se constituyó en el Protector de los Pueblos Libres, al frente de la Liga Federal.

Artigas ocupó Montevideo sin acercarse a su ciudad, mandó a Otorgués de gobernador y después a Miguel Barreiro.

Al otro día de Guayabos, Artigas le escribió a Baltar Ojeda: "Mi victoria, victoria, victoria [*] sobre Buenos Aires, es a favor de todos los orientales" (11)

[*] La reiteración tres veces de la misma palabra evidencia una gran influencia guaraní. En ese idioma, esa manera, le da a la expresión una profundísima contundencia. (Bogado,1994; De Guarania, 1996)

La frase cobra sentido si se tiene presente que tanto Baltar Ojeda como Artigas pertenecen al Lejano Norte (territorio indio) y no al sur del Río Negro, que era la tierra de los orientales.

  1. CARLOS MAGGI = "ARTIGAS Y SU HIJO EL CACIQUILLO". De. Fin de Siglo. Montevideo, 1992; pag. 22
  2. Ob. cit. Pág. 23
  3. Ob. cit. Pág. 31, 32 y 34
  4. Ob. cit. Pág. 44
  5. Ob. cit. Pag. 170
  6. Ob. cit. Pág. 172
  7. Ob. cit. Pág. 181
  8. Ob. cit. Pág. 184
  9. Ob. cit. Pág. 183
  10. Ob. cit. Pág. 185
  11. Ob. cit. Pág. 189

NOTAS [*] Rodolfo MARTINEZ BARBOSA.


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